La eficacia de un líder con propósito

¿Alguna vez te has encontrado con un jefe o responsable de equipo que no es capaz de motivarte? Es muy importante que un líder tenga claro el propósito de su labor diaria y sepa alinear ese propósito con las motivaciones de sus empleados o compañeros de equipo. En este artículo vamos a intentar identificar este clásico error del liderazgo para que pueda ayudarte a gestionar a tu equipo o a tener una buena conversación con tu jefe.

En un post anterior, habíamos hablado de la diferencia entre un líder y un jefe además de la importancia de la identificación y gestión de las emociones propias y del equipo que debe tener un líder, de acuerdo a las enseñanzas de Daniel Goleman en su libro "Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional".

Hoy hablaremos de cuál debe ser el foco de un buen líder y qué es lo que lo diferencia de un administrador.

Diferencia entre eficacia y eficiencia

Antes de continuar, tendremos que pasar antes por la ya clásica y muchas veces confundida diferencia entre eficacia y eficiencia.

La eficacia tiene que ver con el logro de un fin deseado o esperado, con el alcance de objetivos.

La eficiencia se centra en el proceso, en el camino, en cómo alcanzar esos objetivos utilizando los recursos de la mejor manera posible.

La eficacia es el qué, la eficiencia es el cómo.

La administración eficiente

Una vez comprendido esto, ya podemos hablar de cómo una administradora es la persona que desde su puesto a cargo de un equipo, suele poner el foco en los medios, en las tareas diarias o en la estructura de su equipo de trabajo. Esto es centrarse en el día a día, en el camino de la empresa para que los engranajes sigan girando.

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Los miembros del equipo pueden sentirse satisfechos por la eficiencia de su trabajo y por el avance diario que logran ver en sus aptitudes y habilidades en favor de la empresa.

La eficacia del líder con propósito

Por otro lado, cuando la persona a cargo de un equipo se centra en el liderazgo en lugar de en la administración, su foco principal apunta a un objetivo, a un final, a la misión del departamento o de la empresa y de cómo esa misión puede alinearse o no con los principios personales y profesionales de los miembros del equipo. El líder presta atención al sentido y significado de ese trabajo diario, al valor de levantarse cada mañana e ir a trabajar, y, de este modo, permite al equipo identificar si sus valores internos están alineados con la tarea que hacen cada día. De manera natural, si un trabajador comparte los principios y objetivos de su empresa, podrá aportar, desde su visión personal, mejoras en la eficiencia del trabajo diario y, sobre todo, identificar si el tren sigue yendo en la misma dirección.

Conclusiones

Aquella persona centrada en la administración del día a día, sin poner el foco en ningún final, será más proclive a perder el rumbo, junto a su equipo y sin darse cuenta, haciendo que todos sus esfuerzos en la eficiencia del día a día, en el cómo, acaben sin tener sentido, en ser ineficaces, en perder su qué.

Pero ojo, el liderazgo no puede existir sin administración. El alcance de unas metas y el cumplimiento de unos principios requiere de método, orden o análisis para que la labor diaria tenga sentido. Lo que tratamos de expresar hoy es que la situación contraria, la administración sin liderazgo, es muy habitual pero en cierto modo carente de sentido.

Centrarse sólo en el día a día sin visualizar la meta final de la tarea, es una actividad que puede acabar poniendo a un equipo a dar palos de ciego sin sentido. Cuando un líder comparte y recuerda las metas a su equipo, está ayudando a que el equipo comprenda su labor diaria, fomentando la empatía entre las personas que comparten una misma labor y haciendo que esas personas sepan alinearla con sus propios principios, manteniendo así la motivación en mejorar de forma natural los medios y procesos que forman parte del trabajo.

Para aprender más sobre este tema, te invito a leer "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva" de Stephen R. Covey.

¿Y tú? ¿Te has encontrado alguna vez con un líder sin propósito? ¿Están las metas de tu empresa alineadas con tus valores personales? ¡Suscríbete y cuéntame tus experiencias por ahí abajo!


¿Y yo quién soy para estar contándote esto?

Soy Sergio López, fotógrafo de interiores y arquitectura. Aunque no soy ningún experto, soy un devorador de libros de Marketing, Psicología o Finanzas. Si a mí me ayudan a desarrollar mi vida y mi negocio, creo que a ti también te ayudarán.